Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

8 may. 2017

Variación de nutrientes en vegetales frescos, refrigerados y congelados

Supongo que a ustedes les pasará como a mí y les resultará complicado el poder ir a diario al mercado para poder tener puntualmente abastecida su despensa. Así que es probable que recurran a la compra semanal o quincenal y aprovechen al máximo la existencia de la nevera y los congeladores, que para eso están. En este sentido, quizás alguna vez se hayan  preguntado si esta forma de actuar afecta de alguna forma a los nutrientes, ya que está bastante extendida la creencia de que los alimentos cuanto más frescos, más nutritivos son.

Hace tan solo unas semanas se publicó un interesante estudio sobre este tema, en concreto en el caso de  hortalizas y frutas. Se trata de "Selected nutrient analyses of fresh, fresh-stored, and frozen fruits and vegetables" (2017), un trabajo en el que los investigadores analizaron los cambios en vitamina C (ácido ascórbico), provitamina A (beta caroteno) y folato que se produjeron en diversos vegetales y frutas (Brócoli, coliflor, maíz, judías verdes, guisantes, espinacas, arándanos y fresas), en tres situaciones diferentes:
  1. Comprándolos frescos en el supermercado, 
  2. Comprándolos frescos y dejándolos cinco días en la nevera
  3. Comprándolos congelados
A continuación pueden ver los resultados de los análisis representados gráficamente para cada uno de los alimentos (mg por cada 100 gr para vit C y microg por cada 100gr para el resto). Dado que las concentraciones son bastante variables, lo interesante no es comparar los valores entre los diferentes nutrientes (de hecho en todos los gráficos he tenido que utilizar un doble eje vertical para poder representar todos los datos), sino las diferencias de cada nutriente en las tres situaciones, fresco, refrigerado y congelado:




Como pueden observar, en algunos casos hay diferencias llamativas. Y estas fueron las conclusiones de los autores:

"En nuestra comparación de los niveles de ácido ascórbico, trans-beta caroteno y folato en las frutas y hortalizas frescas, refrigeradas y congeladas, encontramos que en la mayoría de los casos no había diferencias significativas. En los casos con diferencias significativas, se encontró asociación entre el almacenamiento refrigerado durante 5 días y una reducción de nutrientes. Alineado con esta asociación negativa, se encontró que las muestras de los productos congelados tenían contenidos de nutrientes significativamente más altos que los refrigerados, con más frecuencia que al contrario. En general, nuestros hallazgos sugieren que el tiempo que un consumidor almacena sus productos frescos antes del consumo es un factor importante para determinar el valor nutricional comparativo (...). Al considerar un período de almacenamiento similar al empleado por los consumidores, nuestros hallazgos no apoyan la percepción común de que los productos frescos son nutricionalmente superiores a los productos congelados."

En resumen, este estudio nos confirma que la congelación en uno de esos procesos de transformación de alimentos que puede ser muy útil para disponer con más facilidad de comida saludable, en este caso los vegetales y frutas.

Por otro lado también nos muestra algo interesante, que cuanto más tiempo tardemos en comer los vegetales y frutas, aunque estén refrigerados en la nevera, más nutrientes pierden. Una razón más para acostumbrarnos a ir a comprarlos con cierta frecuencia, aunque sin obsesionarnos demasiado con el tema, ya que las variaciones de nutrientes también son amplias en función de otros factores, como por ejemplo la época del año y el lugar en el que se haya realizado la recolección.

Y, de cualquier forma, recuerde que es infinitamente mejor comer vegetales con un poco menos de nutrientes que no comerlos.

3 may. 2017

Adicción al ejercicio



Hoy en día es fácil leer sobre adicciones a todo tipo de cosas, que van mucho más allá de las sustancias como el tabaco o el alcohol. El sexo, el móvil, los videojuegos, las redes sociales...  En este blog hemos hablado también en varias ocasiones sobre la adicción a la comida y de la controversia que existe en torno a este concepto, un tema sobre el que se profundiza en El Cerebro Obeso y que, en mi opinión,  puede ser una perspectiva con potencial para diseñar futuros tratamientos contra el sobrepeso.

Quizás estemos sobreutilizando el concepto, intentando aplicarlo a veces a ámbitos en los que realmente no es demasiado útil, aunque hay situaciones en las que puede resultar clínicamente interesante. Hace unos días se publicó en la revista British Medical Journal (BMJ) un artículo sobre otra posible adicción de la que también se habla hace tiempo, la adicción al ejercicio. El trabajo, "Addiction to exercise" (2017), era un texto dirigido a profesionales sanitarios (que se incluyó en la sección de práctica clínica de la revista) y que aportaba unas cuantas explicaciones básicas sobre el tema. E incluso alguna herramienta para su diagnóstico.

17 abr. 2017

¿Los alimentos de bajo índice glucémico mejoran la resistencia al hacer ejercicio?



Las propuestas y recomendaciones para aumentar el rendimiento deportivo son casi infinitas y no hay temporada que no venga acompañada de nuevas teorías y sugerencias. Pero lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones no hay pruebas rigurosas de su efectividad y realmente no son más que modas, intentos de algunos para ganar visibilidad o estrategias para vender algún producto. Y, de la misma forma que llegan, se van.

Sin embargo,  los planteamientos de  algunas de estas propuestas han perdurado en el tiempo y tienen cierta carga de lógica y sentido común, por lo que merece la pena investigarlas con más detalle. Por ejemplo, desde hace años se viene oyendo que el comer alimentos de bajo índice glucémico (LGI) antes de hacer ejercicio de larga duración permite conseguir mayor resistencia que al ingerir alimentos de elevado índice glucémico (HGI), lo cual convertiría esta práctica en algo especialmente interesante para practicantes de maratones, triatlones y similares. ¿Y hay pruebas que lo confirmen?

Aunque se han publicado algunos trabajos sobre el tema, tuvimos que esperar hasta 2016 para conocer la primera revisión sistemática. Vio la luz en la revista Sports Medicine con el título "Effect of Glycemic Index of a Pre-exercise Meal on Endurance Exercise Performance: A Systematic Review and Meta-analysis" (2016) y el grupo de expertos australiano que la realizó seleccionó 19 ensayos, de los cuales analizó detalladamente sus resultados.

10 abr. 2017

Nuevo cuestionario para evaluar adicción a la comida



En un post de hace algo más de un año pudimos conocer el nuevo Yale Food Addiction Scale 2.0 (YFAS), el cuestionario más utilizado para la evaluación de la posible adicción a la comida. Este cuestionario es una iniciativa de un grupo de expertos de la universidad de Yale,  que lleva bastantes años investigando en torno a la perspectiva de la adicción para entender mejor los trastornos alimentarios y la obesidad, buscando paralelismos con los síntomas que se suelen identificar en el abuso de sustancias como el tabaco o el alcohol. Pueden leer más sobre esta perspectiva en este post que publiqué en el blog de Next Door Publishers o en el libro "El Cerebro Obeso".

Pues bien, aquella versión estaba alineada con la última edición del manual de diagnóstico de trastornos mentales de referencia en psiquiatría, el DSM-V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Y como pueden comprobar en dicho post, el YFAS 2.0 es bastante largo, se compone de 35 items y tiene un sistema de puntuación algo complejo.

Así que para facilitar las evaluaciones sobre este tema, sus autores acaban de publicar una versión alternativa y simplificada del mismo, que denominan "Modified Yale Food Addiction Scale" (mYFAS 2.0). Como ellos mismos indican en el paper en el que han dado a conocer la herramienta, "Development of the Modified Yale Food Addiction Scale Version 2.0" (2017),  "(...) el mYFAS 2.0 puede ser una opción apropiada para los estudios que al evaluar la adicción a la comida priorizan la especificidad o cuando se necesita hacer una medición más breve". 

En efecto, su uso es bastante más sencillo que el anterior y, según cuentan en el trabajo, se consiguen resultados razonablemente equivalentes. Veámoslo en la práctica.

5 abr. 2017

Aceite de palma y salud, lo que dicen los últimos estudios



El aceite de palma se utiliza abundantemente en la industria, ya que es barato, tiene unas características muy útiles para los procesos de fabricación y sirve para aportar propiedades organolépticas interesantes. Sin embarg casi siempre ha tenido mala fama, sobre todo debido a su elevada cantidad de grasa saturada (especialmente ácido palmítico C16:0).

3 abr. 2017

¿La dieta cetogénica cura el cáncer?

Como muchos de ustedes ya saben, las dietas cetogénicas son aquellas en las que se restringe severamente la cantidad de carbohidratos, lo que provoca que nuestro cuerpo cambie las rutas y procesos metabólicos relacionados con la glucosa por otros para la obtención de la energía. En este artículo anterior hice un pequeño resumen de las principales estrategias que se utilizan para asegurar que nunca nos falte "combustible", incluidas las que entran precisamente en funcionamiento bajo esas condiciones de falta de carbohidratos.




Las dietas cetogénicas son sobre todo conocidas por su eficacia para perder peso, especialmente a corto-medio plazo, pero lo que quizás no todo el mundo sabe es que también despiertan interés en otros ámbitos terapéuticos. El más investigado es el tratamiento de la epilepsia, ya que desde hace décadas se sabe que ayuda a reducir significativamente los ataques. No funciona en todos los casos, pero cada poco tiempo se publican estudios con resultados positivos. El año pasado la iniciativa Cochrane publicó una revisión sistemática sobre el tema: "Ketogenic and other dietary treatments for epilepsy" (2016), que llegó a las siguientes conclusiones:

"Los ensayos controlados aleatorios muestran resultados prometedores para el uso de la dieta cetogénica (DC) en la epilepsia. Sin embargo, el número limitado de estudios, el tamaño pequeño de las muestras y su estudio solo en población pediátrica hacen que la calidad de la evidencia sea pobre.

Se identificaron efectos adversos en todos los estudios y para todas las variaciones de DC, tales como trastornos gastrointestinales a corto plazo y complicaciones cardiovasculares a más largo plazo. Las tasa de abandono sigue siendo un problema en todas las DC y en todos los estudios, siendo las principales razones de abandono la falta de eficacia percibida y la intolerancia dietética.

No hay pruebas para apoyar el uso clínico de la DC en adultos con epilepsia, por lo tanto es necesaria investigación adicional.

Otras dietas más apetitosas, como la Dieta Atkins Modificada, pueden tener un efecto similar en el control de las crisis, pero esta hipótesis requiere de más investigación. Para las personas que tienen epilepsia médicamente intratable o casos en los que no es adecuada la intervención quirúrgica, una DC es una opción válida; Sin embargo, se requiere más investigación."

Como pueden apreciar, aunque los autores mantienen el habitual tono prudente y escéptico y recomiendan reforzar la evidencia, los resultados son bastante interesantes. Sin duda se irán aclarando durante los próximos años.

Pero, tal y como indico en el título, el objetivo de este post es analizar la evidencia existente respecto a otra posible utilidad terapéutica de este tipo de dietas, el tratamiento del cáncer. Así que vamos allá.

27 mar. 2017

Carbohidratos, insulina y obesidad, cuestiones sin resolver

Aunque el dogma del exceso de calorías y las grasas como causa del sobrepeso sigue siendo (al menos por el momento) el argumento dominante, lo cierto es que se empiezan a extender poco a poco otros enfoques. Uno de los que más popularidad está consiguiendo es el llamado "modelo carbohidratos-insulina" ("carbohydrate-insulin model"), también denominado como "hipótesis de la insulina". Suele ser vehemente defendido por los seguidores de las dietas bajas en carbohidratos y si han leído  "Lo que dice al ciencia para adelgazar" lo conocerán, porque también yo lo utilizo como explicación.

Como muchos de ustedes ya sabrán, este planteamiento asocia el exceso de carbohidratos, sobre todos los de rápida absorción o elevado índice glucémico (IG), a elevadas concentraciones de insulina, lo cual provocaría cambios metabólicos relacionados con la obesidad.

A la hora de describirlo con más detalle, se suele citar la siguiente secuencia de sucesos digestivos y metabólicos, que en su conjunto darían lugar al proceso de ganancia de peso:

9 mar. 2017

Políticas reales contra la obesidad, un buen ejemplo



Les voy a confesar una cosa: me molesta un poco cuando un periodista me pide que resuma en una frase las razones de la epidemia de obesidad. O en otra las posibles soluciones. Entiendo que ellos tienen un tiempo y espacio limitado, pero ¿pedirían la misma brevedad a un experto tras preguntarle por las razones de la pobreza en el mundo?

7 mar. 2017

Mercedes Milá, la ignorancia y el estigma de la obesidad

Supongo que ya están enterados, pero por si acaso les hago un breve resumen: El pasado domingo Risto Mejide entrevistó a Mercedes Milá en su programa Chester in Love y, como contrapunto, llevó al bioquímico e investigador José Miguel Mulet (autor, entre otros, de Comer sin Miedo) para decirle a la presentadora que sus repetidas afirmaciones defendiendo fervientemente el libro de Hiromi Shinya "La Enzima Prodigiosa" son injustificadas, ya que es un compendio de despropósitos.

Aquí tienen el vídeo, con la reacción de Milá a partir del minuto 1:50:

23 feb. 2017

¿Las pulseras de actividad o deportivas sirven para adelgazar?



Ya he comentado en numerosas ocasiones que hacer ejercicio es probablemente el mejor hábito que podemos tener para intentar mantener una buena salud, pero también hay evidencias (y profundizo sobre ello en los libros) de que no es la estrategia más eficaz y prioritaria a la hora de perder peso. Con eso no quiero decir que sea inútil, ni mucho menos, pero su valor para adelgazar se ha exagerado en muchas ocasiones, basándose sobre todo en la errónea y simplista idea de que no es más que una mera cuestión de gastar más calorías de las que se ingieren. Es decir, comer menos o moverse más. O ambos. Un enfoque muy extendido y arraigado, que también está sirviendo como argumento a los fabricantes de gagdets para intentar vendernos aparatos que pueden facilitarnos toda la información relacionada con la práctica del ejercicio, incluido el supuesto flujo de calorías. Y lo deben estar consiguiendo, porque las pulseras de actividad cada día están más de moda.

Como últimamente han mejorado notablemente en su relación precio/prestaciones, ya podemos encontrar por una cantidad muy asequible opciones que nos servirán para recoger y gestionar todo tipo de datos sobre nuestra actividad física (pasos, distancia, calorías gastadas, actividad cardíaca, descansos, etc), con opciones y utilidades que nos ayudarán a monitorizarnos y planificarnos detalladamente y a ponernos objetivos y retos para ir progresando. Casi siempre acompañadas de un atractivo software para poder conectarlas a nuestro ordenador o teléfono móvil y así acceder con comodidad.

Pero, más allá de su atractivo diseño y de todas las promesas y parafernalia anexa, ¿son útiles estos dispositivos para promover el ejercicio? ¿Y realmente ayudan a perder peso, como sus fabricantes suelen afirmar?

20 feb. 2017

Energía, calorías y obesidad, últimas teorías

Antes de nada, permítanme hacer una breve introducción sobre Kevin Hall, el autor principal del estudio que voy a comentar en este post.

Este investigador del NIH, físico y doctorado en biofísica, acumula ya una buena cantidad de investigaciones y publicaciones, muchas de ellas relacionadas con la obesidad. Uno de los hechos que probablemente más popularidad le han aportado es el haber sido seleccionado para el equipo científico de NuSI, la iniciativa que creó el conocido periodista defensor de las dietas bajas en carbohidratos Gary Taubes para la investigación sobre nutrición (en concreto sobre los principios e hipótesis en torno a estas dietas). A pesar de que Hall siempre ha dejado claro su escepticismo sobre el tema, los responsables de NuSI le asignaron liderar un primer ensayo piloto sobre la posible existencia de la supuesta "ventaja metabólica" de las dietas muy bajas en carbohidratos o cetogénicas.

Divho estudio finalizó el año pasado y se publicó con el título "Energy expenditure and body composition changes after an isocaloric ketogenic diet in overweight and obese men" (2016) . Y como pueden comprobar en las conclusiones del mismo, los resultados no fueron todo lo favorables que esperaban los  defensores de las dietas low-carb, más bien al contrario. Y para dejar bien claras sus conclusiones e ideas, Hall además publicó poco después el artículo "A review of the carbohydrate-insulin model of obesity" (2017), volviendo a criticar la hipótesis que suelen utilizar los low-carbers para explicar la obesidad, el llamado "modelo carbohidratos/insulina", algo que supongo no hizo ninguna gracia a Taubes y compañía.

Como imaginarán, estas publicaciones han generado durante los últimos meses un intenso debate (e incluso enfrentamiento) entre diferentes corrientes pro y anti low-carb, que ahora no voy a entrar a detallar, aunque pueden ver una pequeña muestra en el intercambio de opiniones ocurrido en los comentarios Pubmed Commons entre el propio Hall y el también conocido investigador David Ludwig o en los artículos que escribieron sobre el tema Michael Eades  o Stephan Guyenet.

Bien, les cuento todo esto porque en este post lo que les traigo es una traducción de un nuevo trabajo de Kevin Hall, que se acaba de publicar hace tan solo unos días y he pensado que antes de leerlo convenía ponerles al día. Considerando las circunstancias que les he comentado, entenderán por qué el texto tiene algo de morbo.

Se titula "Obesity Energetics: Body Weight Regulation and the Effects of Diet Composition" (2017) y podríamos decir que es una especie de actualización y revisión general sobre el enfoque energético de la obesidad.

Sin más preámbulos, aquí lo tienen:

13 feb. 2017

¿Cómo afecta el sueño al peso corporal?



Desde hace mucho tiempo los expertos saben que el exceso de peso está asociado al sueño.  Por un lado, la evidencia de que las patologías en este ámbito suelen ser más frecuentes entre personas que sufren de obesidad es bastante sólida, ya que el sobrepeso dificulta disfrutar de un descanso adecuado. Los siguientes metaanálisis de estudios observacionales identifican esta relación:

5 feb. 2017

Horario, frecuencia de las comidas y salud cardiovascular, revisión de la AHA

La semana pasada la American Heart Association publicó su nueva revisión sobre el horario y frecuencia de las comidas y su relación con la prevención de la enfermedad cardiovascular, titulado Meal Timing and Frequency: Implications for Cardiovascular Disease Prevention: A Scientific Statement From the American Heart Association" (2017). Un documento de varias decenas de páginas y centenares de referencias, en el que un equipo de expertos analiza la evidencia observacional y de ensayos de intervención sobre estos temas.

A continuación les incluyo lo que me parece más interesante, una traducción de las conclusiones finales para cada una de las cuestiones analizadas:

3 feb. 2017

Sobre la fuerza de voluntad, la opinión de un experto


Aquellos que hayan leído El Cerebro Obeso o La guerra contra el sobrepeso saben que soy bastante crítico con la utilización del concepto de fuerza de voluntad en el ámbito de la salud, entre otros. En ambos libros lo argumento con detalle (en este post también hablo un poco de ello) y explico por qué pienso que no hay evidencias de su utilidad a la hora de luchar contra problemas sanitarios o sociales, como la obesidad. A pesar de todo, como se ha vuelto a confirmar recientemente en los informes de la American Society for Metabolic and Bariatric Surgery y NORC, la mayor parte de la gente piensa que la principal causa del sobrepeso es la falta de fuerza de voluntad.

Por eso me ha gustado el artículo publicado ayer mismo "Against willpower - Willpower is a dangerous, old idea that needs to be scrapped". Fue bastante motivador poder leer un texto de un investigador y profesor de psiquiatría clínica de la Universidad de Columbia, Carl Erik Fisher, exponiendo prácticamente las mismas ideas que hace tiempo rondan en mi cabeza (aunque más acertada y brillantemente, por supuesto)

Sin más, espero que disfruten del texto como yo lo he hecho (traducción libre):

24 ene. 2017

Comida procesada, un experimento que ha fracasado, de Robert H. Lustig

Robert H. Lustig es un pediatra endocrinólogo, profesor de la Universidad de California, sobre todo conocido por su controvertido vídeo en el que sugiere que el azúcar es tóxico. Es especialista en el tratamiento de la obesidad infantil y como investigador en este área ha publicado numerosos artículos y estudios y varios libros, uno de ellos (The Fat Chance) brevemente reseñado hace un tiempo en este mismo blog.

Pues bien, ayer publicó el siguiente artículo en la revista JAMA Pediatrics, titulado "Processed food, an experiment that failed", que me ha parecido interesante.

Aquí tienen una traducción libre: